Son un fuente de energía de reserva, se guardan en las células adiposas y se utilizan en ejercicios de resistencia, como la carrera a pie, bicicleta, natación… suaves y durante más de una hora, o cuando se prolonga el ayuno.

Las grasas proporcionan más del doble de calorías que los hidratos de carbono o las proteínas, y no se pueden eliminar de la alimentación porque son nutrientes imprescindibles, sólo hay que aprender a comer las adecuadas.
Los alimentos más ricos en grasas pueden ser animales o vegetales, los primeros contienen grasas saturadas, como las carnes rojas, huevos o lácteos, que son las que, si se toman en exceso, pueden provocar obesidad.
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