Con todo el alboroto que se armo por cuestiones de salud como la influenza, dengue y otras enfermedades así, surge una sencilla pregunta en la mente de millones de trabajadores y patrones por igual: ¿Qué tan enfermo puede considerarse demasiado enfermo para trabajar? ¿Deberías de ir al trabajo a pesar de todo y arriesgarte a contaminar a tus compañeros, o quedarte en el sofá y arriesgarte a contaminar tu carrera?
La mayoría de los estadounidenses elige ir al trabajo, de hecho lo hace el 71% según una encuesta reciente emprendida por Monster.com Pero antes de que te decidas a sufrir los rigores del horario de oficina, usa el sentido común y haz esta lista de verificación:
- ¿Eres contagioso? La etapa más contagiosa de un resfriado común es al principio, pero la gripe se puede contagiar durante una semana.
- ¿Pones en riesgo a otros? Si estás operando maquinaria pesada, no te arriesgues.
- ¿Serás igual de productivo? Si no puedes concentrarte o dejar el pañuelo a un lado, la respuesta es no.
- ¿Todavía no estas seguro? Entre las cosas que sí te impiden ir a trabajar están: fiebre, vomito, migraña, dolor de oídos y ojos rojos.
- Si se trata de una simple alergia, catarro o una tos leve, anda vete a trabajar, pero lávate las manos a cada rato.
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