Etiqueta: Calorías

  • Pérdida de Peso: El día para compensar


    Los nutriólogos y la gente que entrena siempre dicen que no hay ningún problema en dejar 1 día para compensar, sólo que algunas personas lo llevan a los extremos y en ese día se consienten con una bolsa grande papas fritas o de golosinas como M&M.

    ¿Cómo puedes evitar eso?

    En lugar de comer en forma tan descuidada, regálate un sola comida de 250 o 500 calorías al día, por ejemplo un jugo y hot cakes en el desayuno, una hamburguesa y papas fritas en la comida, un pollo frito en la cena o un postre rico, pero no lo hagas en las 3 comidas el mismo día, y tampoco lo hagas diario. Ya que si tu plan es bajar de peso con tan solo ir al gimnasio, entonces te costara el doble de esfuerzo poder lograrlo.

    Se requieren 3,500 calorías extra en la dieta para aumentar medio kilogramo de grasa, así que si comes en exceso unas 1,200 calorías un solo día de la semana, aumentaras medio kilogramo cada 3 semanas, a menos que reduzcas lo suficiente durante la siguiente semana para compensar el antojo.

  • Come más huevos y pierde peso

    He aquí otra prueba de los beneficios de las yemas para tu salud. De acuerdo don un nuevo estudio desayunar huevos te beneficia todo el día. Investigadores de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos, observaron en hombres un menor ingestión de calorías en 24 horas comparado con quienes comieron bísquets, porque la proteína sacia más que los carbohidratos.

    Y por lo tanto en un tiempo esos hombres tenían más oportunidad de bajar de peso y llevar una vida saludable.

  • La verdad sobre las proteínas

    Tu mejor fuente de poder es simple y satisfactoria. Aprende a recargarte de la forma correcta. Consumiendo las proteínas necesarias.

    Si eres lo que comer, entonces, ¿cómo es que luce un vegano? ¿Una haba hace a un tipo tímido? Por supuesto que no. El renombrado entrenador Robert dos Remedios es vegano. Es una sólida evidencia de lo contrario. Una realmente fuerte. La mayoría de los hombres consumen productos animales y realmente nos convertimos en lo que comemos. Nuestra piel, huesos, pelo y uñas están compuestos principalmente por proteínas.

    Además, esos alimentos son el combustible que permite el crecimiento de las fibras musculares, algo que se conoce como síntesis de esos nutrientes. Por esta razón “Rocky” se tomaba cinco huevos antes de salir a correr a media madrugada. Desde la década de los setenta los científicos han realizado decenas de estudios al respecto. Estas son sus conclusiones:

    Verdad número 1: Necesitas más

    Piensa en grande. “Muchos adultos podrán beneficiarse si comen más de la cantidad diaria recomendada de proteínas (56 gramos)”, asegura Donald Layman, profesos emérito en Nutrición de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos. Los puntos a favor van más allá de los músculos: son capaces de calmar el hambre y, por tanto, ayudan en la prevención de la obesidad, diabetes y males del corazón.

    ¿Cuántas necesitas? Para saber la respuesta, primero debes ser honesto acerca de la cantidad de ejercicio que realizas. El doctor Mark Tarnopolsky, quien estudia la relación ejercicio-nutrición en la McMaster University de Hamilton, en Ontario, Canadá, actualmente trabaja con atletas que reciben 0.77 gramos de proteína por kilo de masa corporal. Es decir uno de ellos (cuyo peso son 90 kilos) ingiere 129.6 gramos diarios de ese nutrimento. Los hombres que van al gimnasio 5 o más días a la semana, con entrenamientos de una hora o más por sesión, deben consumir 1.10 gramos por kilo. Y aquellos que van entre tres y cinco días con actividad de 45 minutos precisan 0.90 gramos.

    Ahora, si lo que buscas es bajar de peso, la proteína es crucial. “De las pocas calorías que consumes, la mayoría debe provenir de estos nutrientes”, asegura Layman, por tanto debes aumentar de 0.90 a 1.36 gramos por kilo de peso a fin de preservar el proceso de quema de grasa del tejido muscular. Además, esa dosis extra de proteína no daña tus riñones: “no te afectará si el sobrante lo quemas a base de ejercicio”, añade el doctor Tarnopolsky.

    Verdad número 2: No toda es igual

    “Muchos productos, como los cacahuates o frijoles te proveen de una buena dosis de proteínas, pero las mejores fuentes provienen de los animales: huevos, carne y pescado”, explica Layman. Éstas son las más completas –y contienen las proporciones adecuadas de aminoácidos esenciales que tu cuerpo puede procesar por sí mismo.

    También es posible obtener una proteína completa a través de fuentes vegetales; sin embargo, para lograrlo, es necesario combinar a la perfección legumbres, nueces y granos para conseguir una similar a la que obtienes al comer un filete. “Además necesitarías consumir alrededor de 25% más de esos vegetales para poder obtener los beneficios de la carne, sin contar que contienen carbohidratos que dificultan la pérdida de peso”, asegura Tarnopolsky.

    De esa forma, las proteínas te ayudan a mantener tus kilos. ¿Una alita de pollo bañada en un dip de blue cheese es el secreto para bajar kilos? Claro que no, las calorías siempre cuentan. El consumo de grasa y carbohidratos disminuye para hacerle espacio a las proteínas provenientes del huevo, leche baja en grasa, yogur, carne magra y pescado.

    Pero recuerda que si luchas contra los kilos, la grasa no es la culpable, los carbohidratos son el problema; la primera ye ayuda a mantenerte lleno, mientras los otros se van de inmediato al torrente sanguíneo por lo que poco después volverás a sentir hambre.

    Verdad número 3: El momento exacto

    “En cualquier momento, incluso cuando descansas, tu cuerpo hace y deshace proteínas”, asegura Jeffrey Volek, experto en nutrición e investigador de la Universidad de Connecticut, en Estados Unidos. “Cada vez que ingieres al menos 30 gramos de estas”, añade Layman, desencadenas la síntesis metabólica de las mismas, la cual durará al menos tres horas. Pero piensa en esto: si comes más de estos nutrientes en la cena, significara que sólo durante algunas horas al día podrás tener crecimiento muscular, y el resto del tiempo sería para destruirlo, explica Layman. Por tanto, debes ingerir proteínas todo el día. Tu cuerpo puede procesar cantidades altas de este nutrimento. Un estudio realizado en la universidad de Texas, en Estados Unidos, descubrió que consumir 90 gramos de proteína en un solo alimento provee los mismos beneficios que 30. “Es como un tanque de gas, sólo almacena lo que puede, y lo demás se esfuma”, señala el autor del estudio Douglas Paddon-Jones.

    Si comes proteínas en tus tres alimentos –y le añades botanas como queso y jamón, te ayudará a no comer de más durante el día. Las personas que desayunan un platillo rico en nutrientes consumen hasta 200 calorías menos en la jornada, en comparación con los que eligen altas dosis de carbohidratos, como el bagel rellena de jamón.

    Verdad número 4: Combustible para entrenar

    Todos los deportistas saben que deben comer proteínas después de ejercitarse, pero ¿cuántas y dónde? Cuando te ejercitas tus músculos se preparan para responder a las proteínas”, dice Volek, “aquí tienes la oportunidad de desarrollar más tejido.”

    Volek recomienda que ingieras una ración 30 minutos antes de ir al gimnasio y otra media hora después. “La cantidad ideal es entre 10 y 20 gramos”, dice. Puede ser una rebanada de pan integral con pavo, pues los carbohidratos elevan la insulina y esta reduce la eliminación de proteínas, por lo que se incrementa el crecimiento muscular tras el ejercicio. Lo mejor de todo, es que de esta forma no utilizas las proteínas que tienes de reserva en tus músculos para producir energía, sino los carbohidratos que provienen del pan. Un estudio publicado en el Journal of Clinical Nutrition, sugiere que 20 gramos es la cantidad adecuada (después del entrenamiento) para aumentar el crecimiento muscular. Haces esto, porque la resistencia del ejercicio debilita el músculo, este proceso requiere una inyección de aminoácidos, para repararlos y reconstruirlos. “Si levantas pesas y no consumes proteínas, es algo contraproducente”, asegura Volek. Pues estos compuestos permiten la creación de enzimas que le permiten a tu cuerpo adaptarse a las exigencias del deporte, como correr o el ciclismo.

    Verdad número 5: Polvos mágicos

    Todos –no sólo los fisicoculturistas- se pueden beneficiar de la dosis rápida de aminoácidos que nos proveen los suplementos proteínicos. Los polvos (derivados de la leche) son la opción que se absorbe con mayor rapidez (5 segundos) y de más alta calidad que puedes conseguir en el mercado.

    El suero de leche es la mejor fuente de leucina, un aminoácido que en tu cuerpo se comporta de la misma forma que una hormona: “Es más que un constructor de bloques de proteínas –de hecho activa la síntesis de estas”, añade. Ese suero contiene 10% de leucina mientras que otros productos animales solo alcanzan el 5%.

    La caseína, otra proteína de la leche, se vende en forma de suplemento. Permite una absorción lenta pero es una rica fuente de aminoácidos, por lo que resulta una gran opción como botana, “La caseína te ayuda a mantener el equilibrio proteínico durante la noche, dice Volek. ¿Construye músculo mientras duermes? Gracias a la proteína, todo es posible!!!

  • 15 cuentas que debes de olvidar

    Mejora tu vida con matemáticas sencillas

    1.- El número dígitos en tu cheque. En épocas de crisis los salarios más grandes son el objetivo principal del cañón corporativo. Un mejor indicador de cuánto vales es tu aumento anual. El promedio es de 3%. ¿Cómo te fue este año?

    2.- El número de mujeres que te han dado entrada. Lo que importa es el número de las que te han dado acceso de nuevo. La primera vez nunca es perfecta, ríete del sostén necio que no puedes desabrochar o de los choques con la cabeza. Diviértete y ella también lo hará.

    3.- El número de “ponies” de tu auto. La velocidad es divertida, pero es hora de poner los pies en la tierra. Si le dieras a escoger entre un auto rápido pero de mal gusto o uno de cuatro cilindros que te pueda llevar a cualquier lado y que sea una maquina de viajes en carretera, ¿cuál crees que escogería?

    4.- El número de cervezas que te bebiste anoche en el bar. Los niños las cuentan, los caballeros las disfrutan (de forma responsable por supuesto).

    5.- Tu coeficiente intelectual o el de alguien más. Mejor mide tus cojones. La sabiduría se obtiene al encontrar riesgos que valen la pena tomar. Cada uno cuenta con un éxito.

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  • Manda tus antojos al demonio

    4 MÉTODOS PARA MANTENER EL HAMBRE BAJO CONTROL

    ¿Por qué preferimos las chispas de chocolate al brócoli o al pollo?

    Los alimentos de alto índice glucémico –aquellos que contienen más azúcar– secretan dopamina, lo que significa que mejoran temporalmente tu estado de ánimo. La doctora Susan Roberts nutrióloga y profesora de psiquiatría en la Universidad de Tufts, y autora de: La dieta instintiva (editorial Workman Publishing Company, 2008), dice: “A corto plazo los antojos nos hacen sentir mejor”. Esta euforia temporal es la razón principal por la que es tan difícil ignorarlos.

    En un estudio publicado en el Boletín Internacional de Obesidad, se descubrió que los alimentos que más se nos antojan tienen al menos el doble de calorías que los de consumo tradicional, y tienen más grasa y menos proteína y fibra. Combinación de nutrimentos que nos proporciona esa “euforia” al consumirlos, pero que a largo plazo representa un desastre tanto para la dieta como para la salud.

    Si tú eres de los que tiene problemas para hacer a un lado el antojo de ciertos alimentos, haz lo siguiente:

    1. Haz 6 comidas diarias para mantener el hambre bajo control. Roberts dice: “Los antojos son reforzados por el hambre”. Así que cuando haces comidas frugales a lo largo del día, mantienes estable el nivel de azúcar en la sangre, lo que reduce el antojo.
    2. No te conviertas en un comelón casual. Planea el horario de tus alimentos y apégate a ellos. Comer fuera del horario puede desencadenar los antojos.
    3. No evites los alimentos que se te antojan. Cuando pones estos alimentos fuera de tu alcance haces que aumente tu deseo de comerlos. Así que mejor haz que lo que más se te antoje forme parte de tu alimentación. Roberts explica: “Nada más cuida que nunca te los comas solos”. Usa la técnica del sándwich y cómetelos justo a la mitad de la comida. Y agrega: “Nunca permitas que sea lo primero que te comas (que es cuando tienes hambre) o al final (cuando debes dejar de comer).
    4. Simplemente di NO. Es muy difícil decir no a tus antojos, pero Roberts dice que si puedes hacerlo, ello muy pronto pagará dividendos, y agrega “”Si tú ignoras tus antojos durante al menos una semana, éstos tenderá a disminuir, y eventualmente desaparecerán”.