Médicos de la Universidad de Bristol, en Inglaterra, descubrieron que el consumo de fructosa fomenta la maduración de las células de grasa, por lo que se podría incrementar la obesidad visceral y reducir la sensibilidad a la insulina.

Durante el estudio los especialistas realizaron biopsias a 32 niños para extraer de su abdomen grasa y células preadiposas (precursoras de la grasa). Durante 14 días se incubaron con niveles normales de glucosa. Además de bajos y elevados de fructosa. Los que más fomentaron la maduración de los adipositos fue el último grupo.
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