Es una de esas frases lapidarias que resuenan en los tratados de nutrición y dietas cuando uno quiere bajar de peso: “el pan engorda”; sin embargo, si hay algo que reprocharle al pan a nivel nutricional es su contenido en sal, más que su aporte calorífico y fama de ser “engordador”.

Toma en cuenta que lo que engorda del pan es lo que se le pone encima: embutidos, carnes frías, mantequilla, mermelada… Quitarse el pan para perder peso puede conseguir el efecto contrario, que tomes alimentos menos saludables para compensar el déficit calórico y ganes peso.
¿Y EL PAN DULCE? Es menos saludable por su mayor contenido en grasa, y su contenido calórico también es superior. El problema no es de calorías sino que algunas panaderías utilizan grasas hidrogenas, poco saludables que aportan más sodio y aditivos que el pan normal. Así que como en todo, puedes tomarlo pero con moderación.



