Ese ha sido el reto del nadador británico y activista medio ambiental Lewis Gordon Pugh, que con el agua a sólo 2° C, a 5,300 metros de altitud y equipado sólo con un traje de baño convencional, gorra y goles ha completado 1,000 metros en menos de 23 minutos.

“No podía nada rápido porque me quedaba sin aire por la altura; si nadaba despacio me congelaba. No fue fácil”. El objetivo, patrocinado por Speedo, fue llamar la atención por el cambio climático.
