
Aprende un poco más acerca de la historia de esta popular bebida que comparte, por lo menos, tres cualidades con tu ex: dulce, embriagante… y económica.
Alrededor de 1640, los esclavos americanos fueron los primeros consumidores de asiduos de ron, ya que sus patrones se los daban por sus propiedades “curativas” y “estimulantes”.
Durante los siglos XVI al XVII los piratas fueron los mayores consumidores de ron, especialmente de Jamaica y Haití.
En 1655, el almirante Penn, de la marina inglesa, decide instituir el consumo de ron entre los marinos como sustituto del agua durante los viajes transoceánicos y como “tonificante” (esto duró hasta 1972, y en tu casa hasta la fecha).
A principios del siglo XVII, en los pueblos de la costa occidental de África, el ron se utilizo para obtener víveres frescos, piezas de marfil, cuero, plumas de avestruz y como “moneda” en el negocio de la trata de esclavos. Hoy, tú cambias tu quincena por varias de estas botellas.
En 1690, el valor de los esclavos americanos era determinado por los europeos de la siguiente manera: un hombre (492 litros de ron), una mujer (416 litros de ron) y una mujer joven (303 litros de ron). ¿Tu ex? Ni media botella.
En 1818, se crea la primera destilería francesa, de nombre “Rhumerie”.
En el siglo XIX, la isla francesa de La Martinica se convierte en el principal productor de ron, debido a la gran demanda en Francia por la caída de la producción de aguardiente de uva en 1850.
En 1890, nace Ron Flor de Caña, que cuenta con una tradición de más de cien años. La clave de su sabor y calidad se deben al añejamiento, el cual es uno de los aspectos más controversiales de la producción del ron, pues lo que sucede exactamente durante el envejecimiento es uno de los secretos de la naturaleza.


