
Ver animales salvajes disecados como elemento decorativo, en forma de cabezas colgadas en paredes o alfombras de oso con cabeza incluÃda, me causa bastante repugnancia.
Pero siempre hay una excepción que confirma la regla. Esta alfombra que simula la piel y cabeza de uno de los animales más salvajes de la Historia me parece muy acertada.
Es obra del artista israelà Boaz Arad, que ha expuesto esta pieza en el Centro de Arte Contemporáneo de Tel Aviv.
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