
Un AMIGO: Te manda e-mails que te hacen reflexionar y meditar.
Un VERDADERO AMIGO: Te manda e-mails de tías en bolas y asquerosidades.
Un AMIGO: Piensa que los problemas por los que te quejas son recientes.
Un VERDADERO AMIGO: Te dice: “Deja de quejarte de las mismas gilipolleces
siempre y soluciónalo, que ya me tienes harto!”.
Un AMIGO: Nunca te vio Llorar.
Un VERDADERO AMIGO: Ya tiene los hombros mojados de verte llorar y ya sabe que eres un mariconazo.
Un AMIGO: Desconoce el nombre de tus padres.
Un VERDADERO AMIGO: Tiene siempre el teléfono de tus viejos encima por si te llevan preso.
Un AMIGO: Lleva una botella de vino a tu casa cuando hay fiesta.
Un VERDADERO AMIGO: Llega a tu casa completamente pedo, se toma todo lo que encuentra en su camino, se descojona de tus invitados y te hace quedar como el culo.
Un AMIGO: Odia que le llames a la hora de la siesta, pero te atiende igual.
Un VERDADERO AMIGO: Directamente ni te atiende.
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