Todos los chiles contienen una sustancia natural llamada capsicina (responsable del picante); se dice que no tiene olor, ni sabor, simplemente suelta neurotransmisores, los cuales se encargan de estimular los puntos receptores del dolor en la lengua y en el paladar.

El cerebro responde a este dolor y libera endorfinas con las que aumenta el metabolismo, se produce más saliva y la piel transpira. La capsicina se mide a través de unidades Scoville, en honor al farmacéutico Wilbur Scoville, quien en 1912 creó la escala para medir el grado de picante en los chiles.

