
La comunicación es una expresión de uno mismo y el intercambio de nuestras ideas, es saber escuchar y entender al otro para fomentar lazos y vínculos de unión y empatía, es el tono de voz al hablar (miradas, gestos, contacto físico o cualquier detalle que demuestre la coherencia entre lo que se dice y lo que se siente).
No hacerlo correctamente puede llevar a malos entendidos, disputas e incluso pérdidas fuertes. Para evitarlo la forma más sencilla y accesible es comunicar los pensamientos y sentimientos de manera franca y clara, sobre todo con la pareja.
Por ejemplo, cuando tu cabeza diga “sí” pero por dentro digas “no”, lo mejor es decir que no estás seguro o que necesitas más tiempo para pensarlo. Tampoco trates de adivinar los pensamientos ni los sentimientos del otro, y asume la responsabilidad de tus decisiones en lugar de culpar a tu pareja, por ejemplo, es mucho mejor decir: “Estoy dolido por nuestro malentendido”, que decir: “Heriste mis sentimientos por la forma en que lo dijiste”.