En muchos sentidos, comer pescado es una elección inteligente. Investigaciones previas sugieren que el ácido DHA –de la familia del omega 3- contenido en ellos, puede fomentar el desarrollo cognitivo durante la infancia y evitar el deterioro en la vejez. Pero ahora, un estudio publicado en The Journal of Nutrition asegura que el beneficio de comer pescado no sólo impacta en la infancia, sino a cualquier edad.

Voluntarios de edades entre 35 y 54 años, que en la sangre contenían niveles más altos de DHA, mostraron más facilidad para desarrollar pruebas de habilidad mental, ejercicios de pensamiento y poseían un vocabulario más amplio. Se cree que este nutriente fomenta el trabajo de las neuronas, “hace más eficiente la función de los neurotransmisores y el crecimiento celular”, dice Mathew Muldoon, líder del proyecto, añade que, a pesar que sólo usó carne de pescado, consumir 100 ml de aceite de pescado a la semana también es una opción viable para obtener los efectos positivos antes descritos.


