
Pero hay un tiempo, lugar y manera. No es como en las películas: no puedes interrumpir una junta con un discurso melodramático y esperar que tu jefe acceda a tus peticiones con una sonrisa. Sin embargo, es una táctica que debes ensayar bien para que funcione. Primero, transmite tu motivación: tus comentarios deben estar dirigidos a ayudar al jefe, a los clientes y a la compañía, no hacerte lucir bien a ti. Ten una reunión con él cuando ninguno de los dos esté apurado, eso demuestra que respetas su tiempo y aumenta tu sinceridad. “Asiente con la cabeza como una forma de retroalimentación”, señala Steve Shuster, líder de marca en W.L. Gore & Associates, Inc., quien encabeza innovaciones que incluye Gore-Tex Fabric. A los jefes no les gustan las sorpresas, excepto aquellas que les brinda mayor porcentaje de ganancias.
Sé breve y específico, evita divagar en cosas sin importancia. “De vez en cuando pregunta: ¿Cómo ves? O ¿cuál te parece la mejor opción?” Esto le permite sintetizar, te fuerza a escuchar y transformar la sesión en algo más productivo que al final construirá confianza entre ambos.