
Un estudio realizado por la Yeshiva University, que utilizó imágenes cerebrales, explica por qué el amor romántico puede resultar tan angustioso. Se realizaron escáners cerebrales a 15 personas que habían acabado recientemente una relación, pero que se declaraban aun intensamente enamorados.
Al ver una imagen de su pareja se registró en el escáner actividad en la zona relacionada con la motivación, la recompensa y la adicción mucho mayor que cuando se les mostraba una imagen de una persona neutral.
Podemos concluir que el amor es una adicción natural y su ruptura puede causar un fuerte síndrome de abstinencia. Cuanto más tiempo había transcurrido desde la ruptura, menor fue la actividad en el área del cerebro relacionada con la dependencia.