
El 11 de febrero de 1979, un empleado iraní de la empresa Electronic Data Systems Corporation condujo un motín en la prisión Ghasr de Teherán, Irán, con el fin de rescatar a dos compañeros de trabajo de nacionalidad estadunidense. Otros 11.000 presos aprovecharon esta situación que se convirtió en la fuga carcelaria más grande de la historia.
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